Mi hijo-a dice muchas palabrotas

Del caca, culo, pis al puta y cabrón… no son sólo palabras. Los niños/as saben que no es un comportamiento apropiado decir estas palabras malsonantes o palabrotas, pero precisamente por transgredir la norma encuentran la diversión.

Las palabras crean la atmósfera en que vivimos, designan nuestro carácter y el de quienes nos rodean. ¿Crees que es importante prestar atención a las palabras que dice tu hijo/a? Tu respuesta será un SI rotundo, en ese caso, la próxima vez que escuches a tu hijo/a te invito a que prestes atención a su lenguaje y si hay algo que mejorar, que empieces hoy.

Ser impecable con las palabras es hablar con integridad. Decir solamente lo que quieras decir, y utilizar el poder de las palabras para avanzar en la dirección de la claridad. ¿Cómo podemos enseñar a nuestros/as hijos/as a cuidar su lenguaje?

El primer consejo es que intentes no alarmarte, que un niño utilice un insulto como “tonto” o “estúpido” es bastante habitual. Tanto en el patio de la escuela como entre sus iguales. ¿Por qué? Porque normalmente son palabras aprendidas por los adultos que rodean a los pequeños, éstos lo ven como una palabra más sin saber exactamente qué es lo que están diciendo y su único fin es expresar su malestar. En el momento que te empieza a poner a prueba, debes saber cómo reaccionar ante estas incómodas situaciones para evitar que se agraven en el futuro.

¿Qué debemos hacer para que no siga diciendo palabrotas?

Para que tu hijo-a deje de decir palabrotas y tacos, es importante des-dramatizar esta situación, y de esta forma dejara de llamarles la atención y dejaran de utilizarlas.
Para ello hay que ser constante y seguir las siguientes pautas:

  • Tú eres el modelo educativo. Educar con el ejemplo. Se educa con lo que se hace no con lo que se dice. De nada vale que un adulto le diga al menor cómo debe comportarse, si luego su propia manera de actuar contradice sus instrucciones.
  • No dramatizar, todo pasa y es una etapa que forma parte de su aprendizaje social y verbal, así que no conseguiremos nada si ponemos el grito en el cielo o amenazamos con castigos.
  • Inculcar que trate a los demás como le gusta que lo traten a él. Someter al niño/a a un pequeño cuestionario puede ser revelador para él: ¿a ti te gusta que te insulten o te hablen con malas maneras?, ¿cómo crees que se sienten los demás cuando tú lo haces?, ¿deseas que las personas que quieres se sientan mal?
  • Evitar el enfrentamiento directo. ¡Que te he dicho mil veces que no digas eso!» esta frase sólo empeorará la situación, donde pones tu atención pones tu energía así que te puedes imaginar qué pasa si prestas atención y te enfadas.
  • Elaborar una tabla de puntos para el niño/a. El refuerzo positivo arroja mejores resultados que los castigos. La tabla de puntos, propuesta por los psicólogos Theodore Ayllon y Nathan Azrin, resulta muy útil, sobre todo, en pequeños que se han acostumbrado a insultar o hablar en términos incorrectos. Hay que partir de una cantidad de puntos semanal y restar unidades cada vez que repita un insulto. A medida que el menor muestre mejoras en su comportamiento, recibirá gratificaciones. En la imagen tenéis un ejemplo de tabla:

  • Una educación consciente. Conviene explicarle lo que significan sus palabras y tratar de que entienda que con ellas puede herir los sentimientos de los demás. Los padres deben representar figuras de autoridad, pero también de guía y acompañamiento, que inspiren respeto en el menor.
  • No reírse nunca de su habilidad para decir palabrotas, advierte a todas tus amistades y familias que estas educando a tu hijo/a y necesitas su apoyo, hazles ver la importancia de sus palabras y esto les hará tomar un compromiso para revisar el lenguaje que utilizan delante del niño/a y no premiar sus salidas de tono.
  • Evitar elevar el tono de voz al recordarle que eso no se dice. Un tono de voz firme y claro lejos del enfado facilitará el aprendizaje y hará mas fuerte tu intención.
  • Ecuanimidad y presencia para no responder nunca con enfados y más tacos ante ese comportamiento. Sólo lo agravaría.
  • Ofrecerle alternativas para que pueda manifestar su enfado. Palabras menos fuertes que pueden ser inventadas, es más divertido y fomenta la creatividad “corocoles” “superfree” “aguaya” o lo que se te ocurra, se trata de crear un vocabulario que pueda ser usado en nuestra presencia. También puedes utilizar el diccionario para buscar sinónimos cultos.

En Orientando en Positivo nos gustaría escucharte, puedes hacernos llegar tu caso y comentar qué pautas son para ti de utilidad, ya sabes que puedes ponerte en contacto a través del correo electrónico info@orientandoenpositivo.es.

 

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