¿Por qué los niños-as son egoístas?

Muchas veces, señalamos a los niños/as pequeños como egoístas, parece que sólo les importa su mundo y en realidad es así, su experiencia de vida y recuerdos hacen que se enfrente a las nuevas situaciones con una mente de principiante, donde todo está por descubrir y necesitan plena atención para vivir el momento, donde todo pasa sin preocupaciones por el futuro (la merienda, los deberes…) o el pasado (la discusión de hace cinco minutos con su amigo).

¿Por qué pueden seguir jugando después de una discusión? La repuesta es muy sencilla el niño/a vive en el presente con atención plena al momento en el que esta jugando, donde no hay lugar para las preocupaciones sólo espacio para la acción de jugar. Puedes observar como tu hijo/a puede cambiar su atención con facilidad olvidándose de una fuerte pataleta y volviendo a centrarse en el juego. ¿Qué nos pasa a los adultos? ¿Cuánto tiempo tardas tu en superar los efectos residuales de un enfado? Pues bien tenemos una oportunidad única para aprender del comportamiento de nuestros hijos/as.

Te aconsejo que afines tu observación y prestes especial atención al juego de tu hijo/a, sus actividades cotidianas, de ahí obtendrás lecciones que te ayudarán a entender su comportamiento.

Vivir el momento presente es algo de lo que todos somos conscientes, pero que muy pocos hacemos realidad debido a las prisas, el trabajo, el estrés y otros muchos factores que hacen que cada día sea como otro cualquiera. Solamente, cuando nos encontramos enfermos o ante una situación adversa somos conscientes del aquí y el ahora, de nuestro presente, ese que ignoramos sin darnos cuenta.

Pero sacrificar nuestro presente por pensar en el futuro nos impide disfrutar del “ahora”. Este “ahora” que constituye todo lo que tu vida significa y tu hijo/a lo práctica mejor que tú.

¿Quieres aprender a desarrollar su capacidad de vivir el presente? Pregúntate qué «problema» tienes ahora mismo, no el año próximo, mañana o dentro de cinco minutos. ¿Qué está mal en este momento? Algunos consejos para centrarte en el hoy y no en el mañana.

  • Si deseas hacer algo, hazlo ya. Si estás seguro de algo no lo pienses, ¡solo hazlo!
  • No pienses en lo que pueda pasar, disfruta de lo que tienes ahora, lo que tenga que pasar, ¡pasará!
  • Sé realista en tu presente y no idealices un futuro imaginario. Si quieres un futuro que se cumpla, debes hacerlo presente ahora.
  • El momento apropiado siempre será ¡ahora!

Cómo trabajar el egoísmo de los niños/as

No debemos olvidar que como padres y madres, la responsabilidad educativa es nuestra. Es decir, entendemos el momento de desarrollo en el que se encuentra nuestro hijo/a, porque disfruta del momento sin entender lo que pasa alrededor pero esto no significa que debamos cultivar el libre albedrío o fomentar la tiranía y el egoísmo. Es nuestra misión principal enseñarles a reconocer que también existen los demás sin perder la propia identidad. Esto  es una tarea intelectual que un niño de 2 años todavía no puede entender. Es un aprendizaje lento y progresivo cuyas claves no empezará a descifrar hasta los 6 años. Hasta que no pueda comprender realmente los valores que rigen su sociedad no podrá comportarse de acuerdo a ellos. Pero no es conveniente esperar tanto: hay que procurarle cuanto antes muchos contactos sociales y guiarlo para que aprende a convivir y a compartir.

¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos/as a aprender a compartir?

  • Lo primero es ayudarle a distinguir entre lo suyo y lo que no lo es, marcando, por ejemplo, sus cosas con una señal y haciéndole ver también que hay cosas que son de todos y que hay que cuidarlas y dejarlas en su sitio cuando se terminen de usar.
  • El siguiente paso sería enseñarle a intercambiar sus juguetes que acepte prestar la pelota a cambio del cubo y la pala.
  • Por último, aprenderá a regalar: haciéndole ver que dicha acción hace sentir mejor a los demás, interiorizará la grandeza de ser generoso y, lo más importante, a disfrutar con ello.

Consejos para ayudar al niño/a a superar el egoísmo.

  • Anímale a expresarse libremente y escucha con atención lo que esta pidiendo, no des nada por supuesto.
  • Déjale muy claro lo que es suyo, lo que es de todos, lo que no se puede tocar…
  • Hazle ver las ventajas de compartir: es más divertido jugar todos con todos los juguetes que cada uno solo con el suyo.
  • Establece turnos claros y justos para evitar conflictos.
  • Sugiérele distintos modos de compartir: intercambiar juguetes, prestar libros, repartir chuches
  • Déjale que se esfuerce: permite que de cuando en cuando tenga iniciativas generosas; más adelante, podrá hacer algún regalo con el dinero que ahorre…
  • En las ocasiones en las que vosotros estéis compartiendo o cediendo, explicadle lo que estáis haciendo y lo contentos que os sentís al hacerlo.
  • Cuando le cueste compartir, recuérdale lo contentos que se pondrán los demás y lo bien que te sentirás tú al saber que él va a disfrutar.
  • Hazle ver tu ejemplo, explicándole si estás colaborando en labores sociales, formativas o benéficas.
  • Proponle encargos para favorecer que salga de su egocentrismo y se entregue a los demás aprendiendo a valorar y a compartir su tiempo y su esfuerzo.
  • Ten constancia a la hora de fomentar su generosidad, aunque parezca que no se avanza nada.

Será mucho más fácil conseguir que el niño/a comparta si ve en dichas personas un buen ejemplo a seguir. En este sentido, un ambiente de generosidad en la familiar será un modelo muy adecuado para el niño/a porque interiorizará esta virtud de manera natural. Ya sabes, educamos con lo que hacemos no con lo que decimos.

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