¿Una decisión marca tu vida?

Cómo tomar decisiones vocacionales y no morir en el intento

El valor a equivocarse

Seguro que has contestado rápido que no. En la vida, en el mes, en la semana incluso al día, tomamos decisiones constantemente. Siempre hay decisiones más importantes que otras, o que tienen mayor relevancia: cambiar de trabajo, relaciones en la pareja, con los hijos, con la familia, comida, ropa…

Una decisión muy importante y que marcará el resto de la vida es qué estudiar para dedicarte a ello toda tu vida laboral.

¿Qué hay más allá del bachillerato? ¿Hay estudios afines a mis intereses? ¿Tengo interés por estudiar? Son muchos los que pasan por una etapa de confusión, ante ese sentimiento de no saber hacia dónde ir hay quienes escogen la opción rápida, decidir “algo” lo que sea, por quitarse el peso de la decisión y callar las bocas a padres y madres demandantes. Es una manera de tener algo hecho, no sabes si es tu camino pero al menos has marcado un rumbo hacia algún lugar.

Patricia, cuando estaba en 2º bachillerato que no sabía que hacer, las fechas de matriculación se le echaban encima, sus padre le preguntaba de vez en cuando eso de ¿tú que vas a estudiar? Sumado a la presión de todos sus compañeros que tenían ya muy claro la carrera a elegir, esa sensación de que todo el mundo sabe lo que quiere y ella todavía no se había identificado con nada la ha llevado a matricularse en biología….. tras un año en la facultad, ha decidido tomarse su tiempo para tomar una decisión vocacional más acertada.

Desde bien pequeños escuchamos la frase ¿Y tú que quieres ser de mayor? Tras la infancia, ya en la plenitud de la adolescencia con los estudios obligatorios terminados o el bachillerato, son muchos los jóvenes que se plantan ante un amplio abanico de posibilidades para continuar con sus estudios con grandes dudas y temores sobre cómo tomar la decisión correcta.

La madurez vocacional debe ser respetada, de lo contrario estaremos frustrando posibles caminos de desarrollo. Parar, respirar y escuchar, es un buen sistema para tomar una decisión, puedes ayudar a tu hijo ayudándole a pensar mejor, teniendo en cuenta que los resultados llegan cuando se toma una decisión con sentido, a continuación te describo el procedimiento:

  • Año sabático: No pasa nada por dedicarse un año a descubrirse a uno mismo, no significa dejar de estudiar sólo darte espacio para crecer.
  • En la adolescencia ya hemos incorporado un montón de patrones automáticos, volver a retomar contacto con nuestra respiración nos pondrá en posición de sentirnos, de tomar conciencia de nuestro estado, de calmar inquietudes y de preparar el terreno perfecto para la observación.
  • Escuchar las señales internas y externas que se producen, esto sólo se produce si somos capaces de parar y salir del patrón de comportamiento automático. En este momento, encontraremos valiosa información que nos ayudará a tomar una decisión.

Después de segundo de bachillerato, el reto no está en obtener una titulación universitaria sino que lo fundamental es elegir una manera de vivir y que tu trabajo sea parte de la vida, una parte no la única, es decir, existen múltiples áreas de desarrollo del potencial humano. Las creencias limitantes familiares, sociales y personales nos ponen de vez en cuando en una situación confusa donde los procesos de búsqueda no siempre son bien interpretados. Ante ello, estudiantes responden tomando una decisión precipitada sin tener en cuanta todo su potencial o sus intereses. Pensar, reflexionar y buscar en determinados periodos de la vida como la adolescencia no está bien visto, lo que empuja a crear itinerarios profesionales movidos por el objetivo de conseguir un salario.  Educamos para competir y no para hacer personas competentes.

Orientación vocacional en secundaria ¿Te ayudamos a diseñar tu hoja de ruta?

Ser bueno en algo y que te apasione es imprescindible, pero no es suficiente. También es una cuestión de actitud. A menudo se requiere de la ayuda y orientación de otras personas. A veces esta viene de alguien que ve algo que nosotros no vemos, a veces procede de una persona que hace salir lo mejor de nosotros, en este sentido una orientación profesional puede ayudarnos a diseñar la hoja de ruta:

  • Reconocer intereses, capacidades y actitudes. A través de una actividad orientadora estructurada se pueden detectar, reconocer intereses que ayuden al individuo a tomar conciencia de su potencial.
  • Potenciar. Los profesionales de la orientación
  • Facilitar información y técnicas que ayudan a construir proyectos profesionales,
  • Compromiso de trabajo. Lo que sitúa al estudiante en una posición de esfuerzo y desarrollo para completar el trabajo en el mismo.

Si necesitas ayuda para construir tu futuro profesional puedes escribirnos a info@orientandoenpositivo.es y te responderemos a la mayor brevedad.  Con Orientando en Positivo podrás tomar una decisión con seguridad y confianza, ya que nuestro proceso incluye la toma de conciencia de habilidades y competencias, además de facilitar técnicas e información de gran valor para que puedas decidir mejor. ¡No esperes a junio y solicita tu primera consulta!

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