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Técnicas para manejar la frustración. Educando las emociones.

La frustración es una emoción negativa. Saber manejarla requiere de un autoconocimiento. Si quieres ayudar a tu hijo/a a gestionarla, sigue leyendo porque te facilitamos algunas técnicas.

Vivimos en un periodo de perfeccionismo emocional donde a veces en lugar de educar para entender las emociones lo que hacemos es enseñar a evitarlas, taparlas o no expresarlas. Estar triste, demostrar debilidad, enfadarse, sentir frustración porque no consigues lo que quieres… son cuestiones que a veces no nos permitimos expresar. Nos sentimos débiles o frustrados pero no nos atrevemos a expresarlo con claridad o ni siquiera somos capaces de reconocer que estamos sufriendo.

¿Por qué pasa esto? Tenemos un patrón de conductas aprendidos desde los primeros años de vida, donde cuando te caías te decían no llores, eso no fue nada, llorar por eso es una tontería, mira tu hermana/la vecina/ o… nunca lloran, ellos si que son fuertes.. ¿Qué pasa? Que con el paso de los años has aprendido de manera inconsciente a ocultar y evitar emociones.

¿Quieres que se repita la historia con tu hijo/a? El aprendizaje en base a nuestra experiencia nos capacita para tener mejores estrategias, ser más conscientes y no repetir los mismos errores, a continuación te facilitamos algunas técnicas que ayudarán a manejar la frustración de tus hijos/as.

Antes de comenzar debemos recordar que la frustración es inevitable y es sano que las haya, forman parte de la experiencia de aprendizaje y desarrollo. Es normal que el niño/a se sienta frustrado en algunas ocasiones, pero si las frustraciones son gestionadas con receptividad por parte de los adultos, aprenderá de ellas y le ayudarán a crecer. La clave es el delicado equilibrio entre las demasiadas y pocas frustraciones.

Si educas en el NO, “esto esta mal” “esto no lo puedes hacer” “no cruces” “no saltes” “no grites”… el niño/a se sentirá constantemente reprobado y esto poco a poco irá afectando a su autoestima. Si el niño/a experimenta con frecuencia frustraciones a sus necesidades normales, tanto físicas (comer, beber, pañal, dormir) como emocionales (brazos, contacto, cariño, atención) desarrollará patrones de ansiedad. Desarrollará una respuesta al miedo y probablemente tendrá respuestas agresivas que le impedirán aprender a tolerar las frustraciones. Debemos de tener en cuenta que un niño/a no puede tolerar demasiada frustración, no le pongas a prueba con una disciplina férrea. Sin embargo, si asume que sus padres satisfarán sus necesidades, se sentirá más seguro para arriesgarse a experimentar frustraciones.

Técnicas para manejar las frustración.

  • Eres su modelo. Educamos con lo que hacemos no con lo que decimos. El primer paso que debes saber es que una gran parte del conocimiento que van adquiriendo tus hijos/as es a través de la observación, por ello es importante que seas un buen ejemplo a la hora de gestionar tu frustración, reconoce, acepta y comparte tus emociones.
  • Ayúdale a poner nombre a sus emociones. Emocionario. Enseña a tu hijo/a a identificar y etiquetar sus propias emociones. ¿Qué sientes cuándo te enfadas y ¿cuándo estás contento? ¿qué sensación te produce? Esto le permitirá ir conociendo su propio mundo interior para que posteriormente aprenda a controlar y manejar de una manera eficaz sus sentimientos y emociones. Para ello te proponemos un excelente material “El Emocionario”describe, con sencillez estados emocionales para que el niño/a (y el adulto) aprenda a identificarlos y, así, pueda decir lo que realmente siente. Es un buen libro para aprender a identificar sus emociones, a expresarlas, a gestionarlas de forma saludable e imaginar cuáles experimentan los demás. En el siguiente enlace puedes ver algunos ejemplos de fichas para empezar a trabajar:
  • Disciplina en positivo. No le permitas todo. Debe crecer sabiendo que todo tiene un precio y si quiere algo debe luchar por ello. Aprenderá a buscar caminos alternativos ante dificultades que le pondrá la vida, pues resistirá ante los momentos más difíciles sin rendirse.
  • Enseñar al niño/a cuándo debe pedir ayuda. Hay que enseñar al niño/a a intentar encontrar una solución primero. Si se siente frustrado al realizar alguna tarea, debemos intentar enseñarle a evitar la frustración: “¿qué podrías hacer en lugar de enfadarte o abandonar la tarea?”.
  • Potenciar conductas de retardo ante la frustración, así podrá ir avanzando en su autoregulación. Es importante elogiarlo cuando retarde su respuesta habitual de ira ante la frustración, y cuando utilice una estrategia adecuada.
  • Enseñarle técnicas de relajación. Todos nos enfrentamos a las situaciones adversas de una forma más positiva si estamos relajados. Un buen consejo es enseñar a los pequeños a aumentar su tolerancia a la frustración a través de la relajación del cuerpo. En el siguiente vídeo podrás ver cuatro técnicas para empezar a trabajar la relajación con tus hijos/as
  • Técnica de la tortuga para enseñar a identificar el sentimiento de frustración cuando aparezca y técnicas de autocontrol como la técnica de la tortuga que te proponemos en el siguiente vídeo.

Y ahora te toca a ti ¿Qué provoca frustración en tu hijo/a?¿Cómo las gestionas?¿Quieres compartir alguna idea que te funcione?Escríbenos a info@orientandoenpositivo.es o déjanos tus comentarios.

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